Muchos meses pasando por debajo de esa ventana y él ya no estaba ahí. Siempre que paso miro por si sale a saludarme, a decirme con una especie de chasquido indescifrable un “buenoogdiatengautté” que entraban en mi ánimo como savia al tronco. Pero hoy, mientras echaba mis dos minutos bajo su ventana en su recuerdo, paró junto a mi otro joven veterano con sus cosas a cuestas y me dice …
- “¿Espera usted a Perote? … no saldrá, murió hace tres años. Era parapléjico desde que tenía sesenta, pero con un espíritu de superación increíble, se agarraba a esa ventana, dejando su silla de ruedas, y se pasaba horas ahí saludando a todo el mundo. Era mi amigo, todo un ejemplo. Murió con 92, tuvo una vida de perro, pero nunca se quejó de nada, ni de nadie. Perote era un personaje, una historia para contarla. Otro día se la cuento, hoy mi Antonia me espera y no sea que vaya a pensar que me ha pasado algo”
- – Yo, Enrique
- – Yo Julián.
Las Mañanas de La Huerta … pura esencia.
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Algunas personas por mas que pensemos que tienen una vida de perros, son portadores de luz y alegría siempre. Ese carácter traspasa las fronteras de todo lo que puede haberles pasado en la vida y aun así, son quienes nos pueden dar con su ejemplo lecciones de vida, son verdaderos maestros y que bueno que hayas traído justo esta historia en los tiempos en que nos quejamos de todo y tenemos tanta dificultad para comprender que la vida siempre tiene cosas hermosas para brindarnos.
ResponderEliminarAsí es querida Eli. Es realmente reconfortante conocer este tipo de historias, este tipo de gentes. Hay muchos Perotes, sí, pero no salen en los telediarios, ni en las noticias de prime time, no, pero los hay.
EliminarUn abrazo muy fuerte lindísima chica.
Enrique, es verdad...esta gente no sale en las noticias, como tampoco salen las TANTAS cosas bonitas que acontecen y que nadie publica en la cotidianeidad, pñor eso me gustan tanto tus entradas, porque son VIDA.. y muchas de ellas emocionan de verdad. Mi abrazo de corazon.
EliminarGracias Eli, muchas gracias.
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