domingo, 29 de noviembre de 2020

Ese animalito que acabó en un horno cruel



29 noviembre 2020

Estando en Lanzarote, allá por el verano del 86, construyendo un hotel en Teguise-Playa, tenía por costumbre comer con todo el equipo, casi a diario, y los domingos también con ellos y con las familias de los allí desplazados desde la Península. Uno de los encargados, un sábado, se responsabilizó de comprar la carne y el resto de comidas y bebidas para la fiesta. Por la mañana se fue a un corral de un pastor amigo, con toda la familia, y se trajo un cabrito que el hombre, con una habilidad fuera de lo común, cocinó en el magnífico horno de su apartamento. Cuando lo sacó a la mesa y, de modo cruel, contó que era muy fresco por que esta mañana mismo había estado saltando y jugando con los niños. Todos los niños y algunas mujeres, se quedaron horrorizados, se levantaron y se fueron al jardín a llorar la pena y sin probar bocado alguno de nada. Juraron no comer jamás un cabrito o bicho parecido. Muchas veces todos y todas, habían comido cordero y cabrito pero ese día les pareció un asesinato. La diferencia estribaba, con lo sucedido otros días, que a aquel inocente animalito, lo habían conocido.

Esta historia que suena a cuento pero que es absolutamente real podría trasladarse a muchas otras situaciones de semejanza posible. Un buen amigo que viaja todo el año por ser miembro activo de una ONG que actúa en América Central siempre me dice: “Si alguna vez tuvieras la suerte de ver “in situ” lo que hacemos allí por la pobreza, por la educación, por la enfermedad … en fin, por esas benditas criaturas, seguramente, no darías 21 € al mes, tan solo, darías todo lo que tienes”.


 EnriqueTarragóFreixes


4 comentarios:

  1. Coincido en TODO...
    Trabajo con esos niños y a veces ..no hay palabras.. Hay que ESTAR para comprender muchas cosas y quizás comenzar a ver la vida diferente, las oportunidades que tenemos y que tuvimos, el contexto de nuestra crianza, el destino( aunque muchos no creen) .. Por eso , cuando nos quejamos tanto siento vergüenza. Creo que primero hay que agradecer y luego luchar por cambiar algunas cosas de nuestro entorno que son básicamente injustas. Besos Enrique , bonita noche

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    1. Espero, ya, con ansiedad tus comentarios de cada día, querida Eli. No son nunca comentarios para salir del paso, son concienzudos y sensatos. Gracias por ello.
      Feliz lunes, un precioso día por aquí a orillas del Mediterráneo.

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    2. bueno Enrique a mi se me hizo una costumbre leerte. solo hay tres personas que trato de leer todos los dias. A veces no tengo tiempo y me da nostalgia no hacerlo. Espero poder visitarte siempre, porque es un placer. Saludos, y por cierto aqui ha sido un dia de sol pero fresquito aun.

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    3. Te haces querer, amiga Eli.
      Un abrazo de martes.

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