Llega Julián, ese madrileño de aliño y gran amante de mi querida Teguise, pues allí nos conocimos en el 86 cuando él llevaba unas obras en Matagorda y yo en Costa Teguise. Nos unían las charlas en la taberna de Cesar Manrique en Arrecife de Lanzarote. Decía que llega Julián y me da un abrazo que me cruje ... "Todavía huelo a gasolina, Enrique, hemos salido a las seis de Parla y aquí estamos ... todo autopista y mi nuevo Toyota ... un lujo de viaje" ... ¿Y Julia? - pregunto yo - "Ah ... ¿no te lo han contado? ... murió en Marzo del año pasado... un ictus la tuvo dos días en la UVI y finalmente murió". Me quedé sin habla y al momento fui yo quien se quedó abrazado a él durante unos largos segundos. Nos sentamos, hablamos sobre la vida y la muerte; sobre la verdad y sobre lo imposible; sobre la disciplina del arrepentimiento debido; de la fidelidad; de la lealtad; de lo corta que se hace la vida a cierta edad; de tantas y tantas cosas que a esta edad y experiencia vivida se tiene, que los minutos se convirtieron en más de dos horas de charla ...
Lo más duro, algo cruel y con ganas de ponerse un cuchillo entre los dientes para defenderlo, fue cuando hablamos de ella, de Julia ... a él se le había empezado a terminar su mundo con su muerte ... "Tú has sido viajero cómo yo, Enrique, ahora ... ahora que nos teníamos el uno al otro para siempre, todo el tiempo ... para poder disfrutar de ella, de su compañía, de su belleza, de su eterna entrega para mi y mis hijos y siempre sin rechistar. Nunca tuvo un reproche para nada de lo que yo hice y le hice, era mi amor ... el de mi vida ... la añoro, Enrique, la quiero ahora más que nunca aunque no esté, me estoy acostumbrando a quererla ahora que ya no puedo decírselo ... me he volcado con mis dos hijas y mis cuatro nietos para hablarles de ella ... de lo que fue, de lo que representa ... de lo que aún es para mi".
Cuando me siento con amigos como Julián, me acuerdo de lo que siempre me decía Ella: "No llores en muerte lo que debieras saber apreciar en vida, hijo" - Nunca supe por qué me lo decía y por qué tan a menudo ... ahora lo sé.
enriquetarragófreixes

Emotiva y bonita historia.
ResponderEliminarConozco Teguise, bueno, todo Lanzarote, es mi preferida de las islas, me impactó la obra del genial Manrique.
Amistosamente.
Así es, MCGF, la vida, a cierta edad, se convierte en un pañuelo de lágrimas jamás echadas antes por algo que no supimos disfrutar.
EliminarLanzarote es como diría Milanés de su Cuba, "Es mi isla".
Un abrazo desde la obligada cuarentena casera
Una interessante conversa entre ti y Julian. La vida tiene cosas, que no entendemos. Que nos confortem los buenos momentos.
ResponderEliminarBesos y bon fin de semana.
Es curioso, amiga CEU, que la sabiduría es algo que crece de modo inversamente proporcional al estimado tiempo de vida que nos queda.
EliminarUn abrazo fuerte
Es verdade, Enrique! Cuando somos já adultos, sabemos mucho mas que cuando somos jovens. Es la vida.
EliminarYo estoy en mi casa até 12 de abril y no devo, ni posso salir. Los estabelecimentos de ensino, todos, estão cerrados devido ao Covid-19. En Espanha, como vão las cosas? Nuestros governos estão hablando a propósito do encerramento das fronteras, excetuando las mercadorias.
Besos para ti e tu família.
Por aquí andamos asustados, hoy he leído que pretenden cerrar todas las fronteras de Europa con el mundo y el personal está cumpliendo el encieroo salvo algunos desconsiderados de siempre. Yo tengo 70 cumplidos, setenta y medio, una enfermedad pulmonar y una distrofia muscular y me consideran población de riesgo pero aquí estoy, enjaulado pero contento. Solo lamento no poder ver a mis nietos y tampoco puedo ver a mis amigos.
EliminarUn abrazo CEU y suerte, Portugal es un gran País, querido y muy bello.