13 marzo, 2018 por 
13 marzo 2020
– Ella estaba ahí, sentada frente a la puerta de lo que entonces era Galerías Preciados. Pelo oscuro con tonos suaves de color claro, flequillo coquetón hasta la línea superior de sus lindos ojos, jersey morado de canalé, falda a cuadros y botas negras estrechas que la hacían verse ante Él como la reina del Portal del Ángel.
– Él se paró ante Ella y se quedó embobado, mirándola con descaro y sorpresa.
– Ella reparó en Él y le dijo en tono burlón … “Chico ¿Tengo monos en la cara?”
– Él reaccionó como un colegial descubierto mirando el escote de la seño de francés y le dijo: “No, es que creía conocerte … ¿Tú vives en San Pablo?”
– Ella, con tono aún más burlón y hasta divertido, le replicó… ¿Y tú no serás el chico ese que siempre que subo al autobús se pone a mi lado como si fuera a contarme un cuento de “Claro de Luna” y nunca dice nada aunque no pare de mirarme”?
– Él, tímidamente, se sentó a su lado y en estado casi levital, (levitando), la miró de frente, fijando la mirada en sus preciosos ojos y le dijo: “Sí”
– Seis años más tarde Ella y Él se casaron en la Cripta Gaudí de la Colonia Güell y hoy, más de cincuenta años después de aquel encuentro frente al Centro Comercial de su feliz recuerdo, esa extraña y juvenil pareja siguen felizmente juntos.
..
No hay comentarios:
Publicar un comentario