29 agosto 2020
– Cuando empecé a tener edad y deseos de futuro, y a fijarme logros y objetivos para mi vida, profesional y personal, siempre soñé con llegar hasta aquí, donde estoy y como estoy. Lo que no entiendo es por qué, dada mi ya avanzada edad, no lo estoy celebrando todos los días.
– Hace muy pocos años, todas mis obsesiones se basaban, como siempre había sido, en rendir más, en obtener mejores resultados, en mi labor profesional, hasta aflorar una obsesa manifestación de impotencia cuando los objetivos no se cumplían.
– Anoche un médico amigo me recordaba lo que podría haber sido y lo que es, lo que me tocó en suerte: “Enrique, para como has vivido, tienes mucha suerte de verte como estás”. La ingratitud es lo que es, sí, somos ingratos, y demasiadas veces nos cuesta saber apreciar y hasta bendecir, lo que tenemos.
– Somos humanos y, por tanto, estúpidos. Hacedme caso, estéis cono estéis, no lo dudéis, salid a celebrarlo, nadie, (espero), os va a maldecir por ello.

Pues si Enrique, hay que salir a celebrarlo, el tiempo es hoy..... Saludos amigo.
ResponderEliminarEsa es la actitud, amiga Sandra.
EliminarSaludos.