domingo, 14 de junio de 2020

El chico de la bolsa única de basura, la frutera, la panadera y el Paco Rabanne


14 junio 2020

– Todo empezó cuando iba a tirar la basura en sus múltiples recipientes para mejorar el futuro de los que se quedan, cuando un chico de unos cuasi cincuenta abre el contenedor gris y suelta una gran bolsa dentro de él provocando un gran estruendo al tocar fondo.
– “Coño, pensé, a este le importa una mierda el futuro, la ecología y la conservación del planeta”.
– Pero, como cuasi siempre, me equivoqué, el cincuentón al verme llegar y viendo la cara que yo hacía de ponerme a llorar de un momento a otro, confundió el mensaje y en un gesto que me maravilló, me dice: “No se preocupe abuelo, yo le abro el contenedor que usted igual no puede”.
– Sonreí, no con cierto miedo pues pensé que el cincuentón igual soltaba la tapa del contenedor cuando yo echara mi bolsa al grito de “un viejo menos que mantener”.
– Pero no, él ni me miró, solté la bolsa de la cosa ecológica en el contenedor y el muchacho dejo caer la tapa del contenedor con la fuerza de un Hulk, y no me dijo palabra alguna. Pensé que yo estuve muy confiado, igual el chaval, como estaba con el móvil en mano y sin soltarle el ojo, llegó tarde al logro de mandarme al otro mundo o al de dejarme sin brazo.
– Mi suerte no se acababa ahí, llegué a la frutería a comprar tomates y la chica volvió a hablarme … sorprendido la miré en plan Richard Gere y cuando le iba a soltar el clásico: “Qué linda está usted esta mañana”, la linda chica me dice en tono de cuidadora de geriátrico … “Vaya con cuidado que el suelo está mojado y no vaya usted a caerse precisamente aquí, para mi desgracia,  que no vea que mañana llevo con ustedes, que no miran nunca por donde andan”.
– Sin que se notara mi desairada masculinidad de viejo coquetón, y como la dichosa nuez prostática empezaba a apretar, me fui al servicio público del mercado para aliviar la cosa y allí, saliendo de ellos y aún subiéndose la cremallera del pantalón, me encuentro a José Carlos, el cual, al verme, me avanza su mano extendida y le digo … “Perdona, es que tengo una tendinitis aguda en las manos y …”-  ¡¡¡joder!!! aún fue peor, me echó un abrazo y además frotó sus manos en mi cuello y cara, dos palmaditas incluidas, que hicieron que al llegar al coche me echara colonia desinfectante hasta en las encías.
– Pero lo mejor de la mañana sucedió cuando la panadera, una vez me sirvió esa preciosa barra de pan de noventa céntimos que sabe a gloria como ninguna otra de cualquier otro lugar del mundo, me dice … “Son ochenta céntimos” y yo le digo – un segundo antes de que me volvieran a trata como lo que soy, un joven anciano de 70 – … Hoy es el día del jubilado ¿Verdad? …
– No, me dice la desde hoy más bella panadera del mundo: “Hoy le hago descuento por guapo y por bien vestido y por esa fragancia que suelta a Paco Rabanne que nos vuelve locas a todas” … luego un estruendoso, no sé si guasón, pero hasta simpático, jajajajaja de todo el equipo desde el  mostrador hasta las estanterías, no rebajó mi nivel de autoestima si no fuera, no obstante, que al irme con mi ego por las nubes, me dijera su compañera … “Vaya con cuidado con los peldaños, que son muy altos y traicioneros, hoy ya se han caído dos hombres de su edad y el bastón no les ha servido de nada
– LMQLP, pensé, pero hice como que no lo oí y así, con mi rumboso y vacilante caminar, cachava en mano y sin tropezar, emprendí mi camino de vuelta a mi Shangri-La particular como si el mundo fuera mío y la vida maravillosa.
– Lo decía Albert Camus: “Buscar lo que es verdad no es buscar lo que uno desea”, quizás por eso y a mi edad, ya no busco la verdad.

2 comentarios:

  1. Jajajajaj muy buena historia, llena de altercados y un tanto malos entendidos, pero bueno a los setenta se es un joven todavía jejeje.

    Besazos al alma Enrique y que tengas una hermosísima semana.

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    1. Gracias paula, lo mismo te deseo.
      Un abrazo fuerte ... de lunes

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