16 abril 2020
Un día me enseñaron a bailar, al otro ya lo hacía sin mirarme los pies … y al otro se me olvidó. … “No se te olvidó, Enrique, cierra los ojos y baila … déjate llevar” … y mi enquiridión de los placeres aprendidos en mi época menos cuerda, me llevó al placer de saber aplicarme en la danza más sentida, en sus brazos, y con el alma envuelta en los lazos de la ya cuasi perdida memoria.
“Las palabras nunca alcanzan cuando lo que hay que decir desborda el alma” – Julio Cortázar

un abrazo Grande. Cuidate!
ResponderEliminarEres genial bailando ..., también me gusta bailar pero no tan inteligente.
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